Medio Ambiente

Según informes técnicos, la contingencia registrada en el barrio Camilo Torres fue detonada por un taponamiento antrópico

Lo que en un primer momento parecía una emergencia producto de las lluvias, terminó evidenciando una problemática de fondo: intervenciones humanas inadecuadas. Según informes técnicos, la contingencia registrada en el barrio Camilo Torres fue detonada por un taponamiento antrópico ocurrido hace aproximadamente siete años.

La Corporación Autónoma Regional de Risaralda (CARDER), en articulación con la Alcaldía de Dosquebradas y la DIGER, lidera las acciones de mitigación tras el represamiento de aguas que puso en riesgo a decenas de familias.

De acuerdo con el reporte oficial, la emergencia se originó por el uso de tuberías de aducción no estructurales que colapsaron por aplastamiento, impidiendo el flujo normal del agua durante los fuertes aguaceros. La presión generada provocó un impacto geológico con desconfinamientos en los taludes de la ladera, afectando el tramo comprendido entre Tres Canchas y la capilla de Dosquebradas.

Las autoridades también detectaron invasión en zona forestal protectora y actividades porcícolas con más de 20 cerdos en una sola vivienda, situación que agrava la inestabilidad del terreno.

Aunque no se reportan heridos ni víctimas fatales, sí se registran daños materiales e impactos en la infraestructura de la ladera. Como medida preventiva, fueron evacuadas 19 familias, de las cuales cuatro permanecen en alojamiento temporal entre casas de allegados y hoteles.

En el marco del Puesto de Mando Unificado (PMU), donde participan la Policía Nacional, Defensa Civil, Dirección de Gestión del Riesgo, Personería y el Cuerpo Oficial de Bomberos, se definieron tres frentes prioritarios: drenaje del box culvert para reducir el nivel de agua represada, inspección técnica del cauce hasta el sector de La Soledad y despliegue de maquinaria pesada para limpieza y recuperación del terreno.

Esto dijo Julio César Gómez, director de la Carder.

Desde la CARDER reiteraron el llamado a evitar construcciones y manejos inadecuados en zonas protegidas, advirtiendo que la recuperación del sector será una prioridad conjunta para prevenir nuevas emergencias que, como esta, pudieron haberse evitado.

Hizo un nuevo llamado a las autoridades y las comunidades pues es una gran preocupación la que genera la ladera norte del río Otún.

Dijo que las lluvias están aumentando el número de puntos críticos que se deban atender, y las llegada de los frentes fríos, han golpeado la región con fuerza.