Risaralda fortalece su gestión ambiental y territorial con un enfoque integral en sus municipios
La Gobernación de Risaralda, por medio de la Secretaría de Planeación y Ambiente, ha logrado consolidar una gestión territorial y ambiental de carácter integral durante la vigencia 2025.
Estas acciones estratégicas han permitido fortalecer la planeación y la gobernanza en los 14 municipios del departamento, basando la toma de decisiones en información técnica y procesos participativos. La Dirección de Ambiente y Gestión Territorial ha brindado un acompañamiento constante a las administraciones locales para optimizar los Sistemas de Gestión Ambiental Municipal, conocidos como SIGAM, promoviendo un desarrollo sostenible desde lo local.
Leandro Jaramillo Rivera, director de Gestión Ambiental, explicó que este trabajo coordinado busca articular la planeación con la realidad de los ecosistemas. Uno de los mayores avances técnicos del año fue la implementación de la matriz SIGAM-POMCA.
Esta herramienta permite alinear los planes municipales con los Planes de Ordenación y Manejo de Cuencas Hidrográficas, facilitando una lectura clara de los retos ambientales y las oportunidades de desarrollo en la región. Esta visión integral es fundamental para entender las dinámicas hídricas y territoriales de manera completa y eficiente.
En cuanto a la protección del recurso hídrico, se registraron avances significativos en la gobernanza del agua a través de los Consejos de Cuenca y subcuenca de los ríos Otún, Risaralda y Campoalegre.
Además de la articulación interinstitucional, el departamento invirtió en la adquisición de predios estratégicos destinados exclusivamente a la conservación de las fuentes de agua. Estos esfuerzos se complementaron con programas de educación ambiental que incluyeron a niños, jóvenes y comunidades étnicas, integrando los saberes ancestrales como un pilar para la preservación de la biodiversidad regional.
Finalmente, la administración departamental impulsó proyectos vinculados al ecoturismo y la apropiación del territorio, convirtiendo la dimensión ambiental en un eje transversal para el progreso económico, social y cultural.
Risaralda cierra el año con una estructura ambiental sólida y participativa, proyectándose hacia un futuro equilibrado donde la protección de los recursos naturales garantiza el bienestar de todos sus habitantes.

