“La efervescencia ya pasó”, Patiño
“La efervescencia ya pasó”. Con esta frase, el gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño Ochoa, resumió el nuevo y complejo desafío que enfrenta el departamento, cincuenta días después del terremoto registrado el pasado 10 de agosto.
Durante su intervención en el Foro Líderes de la Sostenibilidad de EL TIEMPO y Portafolio, el mandatario departamental advirtió que la disminución de la atención mediática y pública no significa que la crisis haya terminado. Por el contrario, el territorio atraviesa una etapa crucial donde el foco debe trasladarse por completo hacia la recuperación habitacional y social.
En las primeras horas posteriores al movimiento telúrico, la prioridad absoluta fue salvar vidas y socorrer a los heridos. En dicha respuesta inicial confluyeron con eficacia la Gobernación, la Alcaldía de Pereira, ProRisaralda, los organismos de socorro, la Fuerza Pública y múltiples voluntarios.
Sin embargo, Patiño enfatizó que el perfil de la solidaridad debe evolucionar. Hoy, el llamado principal está dirigido al sector privado para que mantenga su mirada fija en las comunidades damnificadas y se vincule de forma activa en el proceso de reconstrucción a largo plazo.
Para el gobernador, la capacidad de respuesta y coordinación institucional fue vital al inicio para evitar la incertidumbre.
No obstante, advirtió que la verdadera ayuda se requiere ahora, exigiendo una articulación permanente entre el Estado, la sociedad civil y los empresarios para devolverle la estabilidad a las familias afectadas de la región.

