Encomiable, senador Soto, pero…

Por: Juan Antonio Ruíz Romero

La semana pasada, en una entrevista con un diario local, el senador Carlos Enrique Soto confirmó que tomó el liderazgo político para buscar soluciones a la grave situación de ocupación del espacio público en Pereira: “Hace dos meses inicié un proceso con todas las 18 organizaciones de vendedores informales, luego también invitamos a la administración municipal, al Alcalde y al Secretario de Gobierno, a los dirigentes políticos que tengo de alguna manera posibilidad de convocarlos”. (http://www.eldiario.com.co/seccion/POLITICA/soto-lidera-proceso-con-vendedores-informales130109.html)

Sin duda una decisión valerosa y encomiable del congresista, si se tiene en cuenta la progresiva instalación de puestos ambulantes en los andenes céntricos y la creciente presencia de vendedores informales, tanto del centro tradicional de Pereira, como en otros sectores como Cuba, la Circunvalar, el parque Industrial y la comuna El Poblado, para mencionar solo algunos sectores urbanos.

De todas maneras la intervención directa, comprometida y sin ambages del senador abre varios interrogantes acerca de las jurisdicciones y responsabilidades, que frente al espacio público, la normatividad colombiana asigna a los alcaldes municipales y específicamente, a las secretarías de gobierno. A pesar de que busqué con bastante detenimiento y con el apoyo de algunos juristas, por ningún lado encontré dentro de las funciones constitucionales de los senadores la de “organizar el espacio público” de la ciudad en donde tengan su caudal electoral.

Una guía metodológica del 2005, del todavía Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial sobre Mecanismos de Recuperación del espacio público, reconocía que el problema es bastante generalizado en el país: “Adicionalmente a los problemas que se derivan de la débil gestión de las administraciones, existen otros factores que afectan gravemente al espacio público y que hacen parte de la cultura ciudadana, los cuales requieren de estrategias integrales, que incluyan medidas de corto y largo plazo, para lograr ser modificados”. Sin embargo, dentro de estas estrategias integrales, por ningún lado se menciona que los senadores asuman las tareas que le corresponden a las alcaldías y secretarías de gobierno.

Algunos malpensados podrían pensar que el senador Soto, se siente tan familiarizado con el manejo de la administración municipal de Pereira, que se atreve a inmiscuirse en temas que les corresponden a las personas que fueron nombradas con su bendición.

Según la misma entrevista: “Para Soto, al Pacto Cívico le faltó un ingrediente político. “Mi compromiso es no trabajar allí desde la parte partidista, no voy a involucrar un milímetro a ninguna de las organizaciones de vendedores ni en las organizaciones que estoy yo planteando  en cuestiones de políticas partidistas, ese es mi compromiso público, con ellos fui muy claro desde la vez que me abordaron cuando hicimos la primera reunión”, sostuvo.”

En marzo de 2014, sabremos si el Redentor del espacio público, saldrá crucificado.

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