Minería, tradición y muerte el sino trágico de Irra

La zona donde hoy se concentra la búsqueda de por lo menos 11 mineros de Risaralda y Caldas, lo ocurrido con la mina El Bosque el viernes pasado, El Pescadero en el 2007 y en la de Riosucio en el 2015, que han dejado más de 15 personas muertas, deja en evidencia que hay una alta población de los municipios aledaños al río Cauca que buscan su sustento en la explotación de algún tipo de mineral en esa zona.
También deja en evidencia la situación de familias, que por generaciones han trabajado en la explotación minera, artesanal, tradicional y algunas que hoy están con las grandes empresas, multinacionales que hacen presencia en la zona.
A esto se le suma el desempleo, falta de oportunidades, de proyectos, de programas estatales o privados, además de un comercio que también se han visto afectado por muchos factores.
Ana Lisbeth Castañeda, es una mujer que ha visto como toda su familia se ha dedicado a la minería, habla de cual ese panorama en la actualidad.
Al frente donde ocurrió la tragedia en El Bosque, se ven los efectos que maquinaria pesada, para la explotación minera, dejó en una montaña, deforestación, daño ambiental, que para Ana es más evidente que lo que hacen ellos debajo del río.
Para las familias que residen en el corregimiento de Irra, que pertenece a Quinchía en Risaralda, esta población desapareció económicamente, el progreso los aisló, ya no se ven lasa cafeterías, los restaurantes, los hoteles, porque la vía principal ya no pasa por este sector, incluso los piononos fueron desplazados.
No hay mucho por hacer en Irra, solo rebuscarse en la minería.
Esta mujer, que también es minera, habló de ese proceso que hacen con el oro en la zona.
Asegura esta mujer que antes de la pandemia y después, Irra sigue siendo una caserío solo y olvidado.