El cáncer de la antipolítica

Por Juan Antonio Ruiz Romero  

Desde hace varias décadas, tanto en Colombia como en América Latina y otros países del mundo, tomó vuelo una tendencia de crítica feroz contra la política en sus diferentes expresiones.

 Los continuos casos de corrupción, el enriquecimiento ilícito de los dirigentes con los recursos públicos, pero sobre todo la incapacidad de los partidos tradicionales de sintonizarse con las comunidades e interpretar su sentir, llevó al nacimiento de extrañas criaturas, cuyo único punto de coincidencia era su origen antipolítico y candidaturas de origen cívico y suprapartidista.

 En Colombia, algunos casos como Alvaro Uribe, Antanas Mockus, Sergio Fajardo, Angelino Garzón y Gustavo Petro, gracias a buenas gestiones y el voto de opinión, evolucionaron hacia escenarios nacionales. Otros, con menos fortuna, como Apolinar Salcedo y Jhon Mario Rodriguez, en Cali; el médico Jorge Enrique Rojas en Manizales y el cura Bernardo Hoyos, en Barranquilla, fueron aplastados por sus propios errores e incapacidades.

 En Ecuador; Abdalá Bucaram, Lucio Gutiérrez y Rafael Correa llegaron a la presidencia en distintos momentos como opciones frente a la política tradicional. El mismo caso ocurrió en Perú, con el desconocido rector universitario Alberto Fujimori, que como expresión de la “antipolítica” derrotó, en segunda vuelta al escritor Mario Vargas Llosa y permaneció una década en el poder. Hoy cumple una pena de 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad.

 Pero el caso más emblemático es el del teniente coronel Hugo Rafael Chávez Frías, fundador de la República Bolivariana de Venezuela y quien ocupó el espacio político dejado por las partidos tradicionales Acción Democrática y el Partido Social Cristiano, COPEI, debilitados por el desprestigio, las luchas intestinas y sus contradicciones. Con una militancia política activa desde que estaba en el Ejército, Chávez fue capaz de leer el descontento ciudadano, de erigirse en el líder de la Revolución Bolivariana y una vez en el poder, de personificar el proyecto del socialismo del siglo XXI, con el apoyo de Cuba y de los gobiernos de Ecuador, Bolivia, Argentina y Uruguay.

 Con las polémicas expropiaciones, los abundantes subsidios a los más pobres y un dudoso manejo de la economía petrolera, la inflación y la seguridad ciudadana, Chávez fracturó el espectro político venezolano, en donde fueron eliminados los partidos tradicionales y se crearon múltiples movimientos, que más allá de un ejemplo de diversidad, representan la atomización ideológica, la radicalización y la incapacidad de construir una propuesta de estado diferente.

 Algunos analistas consideran que la autorización de la Asamblea Nacional para que Chávez se posesione en cuanto su salud lo permita, es solo una estrategia dilatoria, para poder ofrecerle funerales de Jefe de Estado, a quien fuera reelegido, por seis años más, como comandante de la Revolución Bolivariana.

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