Los nuevos juglares

Los nuevos juglares Por Juan Antonio Ruiz Romero   A propósito del Día de la Pereiranidad, que este año pasó casi inadvertido, me puse a pensar como han cambiado los textos de los poemas y las canciones en los últimos 50 años. Por los días del Centenario de Pereira, el maestro Luis Carlos González nos hablaba del “aliento de compañera, aroma de mejorana, santo cansancio de agujas remendando ropa blanca y un diccionario de espigas, con millones de palabras, están gritando en mis venas, el orgullo de mi casta”. En las noches de bohemia, el poeta resumió en unos versos el mestizaje que marcó a los habitantes de la naciente ciudad: “La capa del viejo hidalgo se rompe para ser ruana y cuatro rayas confunden el castillo y la cabaña. Es fundadora de pueblos con el tiple y con el hacha, y con el perro andariego que se tragó las montañas”. Escribía Luis Carlos de su centenaria ciudad que “No agobian sus muros nuevos leyendas de historia vieja, ni su juvenil pasado es momia de biblioteca, porque, apenas, es simiente de yunque, rosal y hoguera Pereira, la querendona, trasnochadora y morena. Porque a la ciudad, el alma se la da Colombia entera, por derecho es pereirano todo el que a sus lares llega; y le abrigan, como ruana, los pliegues de su bandera, porque aquí no hay forasteros, ni Pereira tiene puertas”. El problema es que, con el paso del tiempo, se acabaron las calles empedradas, las hachas se convirtieron en símbolo de depredación ambiental; el cambio climático erradicó las ruanas; el orgulloso vocablo de montañero se convirtió en un insulto, las únicas cabañas que quedan se volvieron moteles y los bambucos son una isla, frente al tsunami de música comercial. En la misma ciudad del poeta Luis Carlos González crecieron en abundancia, como los mangos de la Plaza de Bolívar, cantores populares como Jhonny Rivera, Jhon Alex Castaño, Francy, Dora Libia, Pipe Bueno, entre otros, que con letras sencillas y cotidianas despiertan pasiones y miles de seguidores. Claro que hay diferencia en los textos: Mientras Jhonny se describe “Soy un hombre soltero, no tengo compromiso, para irme pa´ la calle a nadie pido permiso, tengo un corazón grande muy fiel y muy leal, puedo querer a muchas y a todas por igual”, John Alex recomienda: “Hermano si ella se quiere ir, déjala que se vaya, que otra mejor ha de venir, que se vaya, que se vaya,  que otra mejor ha de venir, que se vaya, que se vaya”, en “Que hablen de mi”, Francy asegura: “Yo sé que no le caigo muy bien a todo el mundo  y que a todos no les gusta mi forma de ser, porque dicen que soy antipática, imponente, rebelde y patética; la creída, la odiada, la mala, la que más se cree, pero yo sé que eso es por envidia”; mientras que Dora Libia manda a su pareja “A Chillar a otra parte”. Al maestro Luis Carlos, no le tocó la época del milagroso Viagra, tal como lo advierte en su poema Parranda: “Y río del placer que te atormenta, pues sé que es imposible, a los sesenta, la dicha alegre de sentirse infiel”. En cambio, por exceso de hormonas, a Jhonny Rivera, en su más reciente canción, confiesa que: “Me lo mochó por infiel”. Esas son las historias de los juglares del siglo XXI.  ]]>