La prima cambió de manos

Por Juan Antonio Ruiz Romero Cien funcionarios de la administración central y los institutos descentralizados de Pereira se quedaron sin prima de mitad de año. Más allá de un trámite administrativo o financiero equivocado, la situación se generó por razones políticas. A través de las muy bien aceitadas estructuras de que dispone el partido de gobierno, los 100 funcionarios, de libre nombramiento y remoción, recibieron un bono obligatorio de un millón de pesos, con el cual “colaboraban con la causa” y tenían la oportunidad, cual pirámide o negocio similar a DMG, de ganarse 10 millones de pesos. Este tipo de vacuna oficial, con presiones indebidas a funcionarios públicos, es una abierta violación de la Constitución Política de 1991, que en su artículo 110 establece: “Se prohíbe a quienes desempeñan funciones públicas hacer contribución alguna a los partidos, movimientos o candidatos, o inducir a otros a que lo hagan, salvo las excepciones que establezca la ley. El incumplimiento de cualquiera de estas prohibiciones será causal de remoción del cargo o de pérdida de investidura”. Recordemos que “la pérdida de investidura” se aplica a los senadores, representantes a la Cámara, diputados y concejales, que incurren en violación del régimen de inhabilidades e incompatibilidades o que, transgreden la Constitución. El Código Penal Colombiano, en su  Artículo 404 define el término Concusión: “El  servidor público que abusando de su cargo o de sus funciones constriña o induzca a alguien a dar o prometer al mismo servidor o a un tercero, dinero o cualquier otra utilidad indebidos, o los solicite, incurrirá en prisión de seis a diez años, multa de 50 a 100 salarios mínimos legales mensuales vigentes, e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas de 5  a 8 años”. En resumen, la concusión, es un concepto legal que se utiliza para nombrar al funcionario que hace uso de su cargo para hacer pagar a una persona una contribución que no le corresponde.  El delito de concusión puede contar con diversos agravantes: el uso de intimidación, la invocación de órdenes de funcionarios de mayor jerarquía, etc”. Y eso último fue lo que pasó con el Bono del millón de Pesos en Pereira. “Aquí le mandaron. Ya sabe de parte de quién y si quiere conservar el cargo es mejor que lo compre. Es que con tanto desempleo que tenemos en la ciudad…” Por el delito de concusión, perdió su curul en el Congreso y le declararon la muerte política de por vida, a la entonces senadora Regina Betancur de Liska, más conocida en el mundo de la metafísica como Regina 11. Ahora, en Pereira, parece que hay fuerzas políticas y metapolíticas más poderosas que las de Doña Regina. Son las que venden bonos obligatorios de un millón de pesos, para que la prima cambie de manos. Usted trabaja y yo me beneficio. Una muy particular interpretación del lema del Partido: “Unidos, como debe ser”. ]]>