Los autogoles de la violencia

Por Juan Antonio Ruiz Romero   Luego de los desmanes registrados el sábado pasado, con motivo del partido “amistoso” entre Deportivo Pereira y Atlético Nacional, el secretario de gobierno municipal Juan Carlos Valencia dijo que “si cada vez que se programa un juego en el estadio Hernán Ramírez Villegas los alrededores se vuelven una batalla campal, soy partidario de que Pereira se quede sin fútbol profesional”.   Razón tiene el funcionario. El fútbol y el deporte en general, que históricamente han sido motivo de integración y fraternidad, no pueden convertirse en la excusa para cometer desafueros, escudados en la camiseta de una institución.   Y, con el agravante de que muchos de ellos, tanto menores de edad como adultos, utilizan el entorno futbolístico para consumir marihuana y sustancias sicoactivas, con lo cual disminuyen el estado de conciencia, se tornan agresivos y modifican su comportamiento social. Por ello, las pedreas a locales comerciales, los golpes con palos a busetas y taxis del servicio público y la intimidación y ataques a quienes transitaban por el sector.   El antropólogo Diego Ceballos, profesor de la Universidad Libre de Pereira, propone la creación de una Mesa, en la que participen la administración municipal, los delegados del equipo, los representantes de las barras, la fuerza pública y la academia, con el fin de construir unos acuerdos mínimos para garantizar que el fútbol sea una fiesta y evitar que se convierta en otro elemento de alteración del orden público.   “Esos jovencitos de 13,14 y 15 años que generaron los disturbios están en un momento de definición de su identidad y con las medidas represivas es poco lo que se logra. Hay que definir políticas y acciones incluyentes, que los tengan en cuenta y de las cuales se sientan parte”, agrega.   “Vale la pena estudiar la posibilidad de que se entreguen puntos a favor de los equipos, cuyos seguidores mantengan un buen comportamiento en los estadios”, propone el antropólogo Ceballos, quien se muestra contrario a la publicación del “cartel de los malos Hinchas”, el cual considera que es una medida extrema, de escarnio público, que en su concepto no logrará transformaciones de fondo.   Para las directivas del Deportivo Pereira, la mayor preocupación es que el mal comportamiento de algunas personas se refleja en la disminución de la asistencia de público al estadio y en el riesgo de que, tal como ocurrió en el primer torneo, se sancione la plaza por los desórdenes.   Lo que queda claro es que se deben tomar decisiones. Los vecinos de la comuna de la Villa y sectores como San Fernando, la Playita y la zona central de Cuba, pero también el resto de pereiranos, esperamos soluciones: que se haga una lectura social y se busquen acuerdos con las barras, pero también se ejerza la autoridad, porque estamos cansados de que la violencia nos siga metiendo goles.]]>

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