El fenómeno del América de Cali

El impacto que generó el América de Cali con su arribo inesperado a la segunda categoría o Primera B fue inédito. El ambiente, la economía, el espectáculo y el rendimiento deportivo aumentaron considerablemente para los otros 17 equipos que acompañaron al fenómeno del equipo escarlata. Partidos en estadios que no pasaban de 300 ó 400 personas llegaron a tener hasta 25 mil espectadores, con taquillas que salvaron el semestre económico para entidades como Academia, que dejó su sede habitual y aprovechó un aforo mayor en el estadio El Campín de Bogotá para recibir, con cerca de 23 mil personas, al fenómeno del América de Cali. “El hecho de que América participe en el Torneo Postobón implica un altísimo impacto porque un equipo tan grande es motivo de ánimo para cualquier estadio al que va, porque los llenó, agotó boleterías con días de anticipación y generó una gran expectativa en los equipos que hacían todo por vencerlo”, afirmó Juan Camilo Gómez, jefe de comisarios de campo de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor). Además, por primera vez, la televisión internacional llegó a la segunda del fútbol colombiano. Clubes como Fortaleza, Sucre, Valledupar o el Universitario de Popayán, entre otros, trascendieron la frontera y fueron vistos en otros países, gracias al fenómeno rojo. “La presencia de América en la B fue una gran atracción, no sólo porque DirecTV transmitió algunos partidos, sino porque el equipo de Eduardo Lara despertó un gran interés, a tal punto que generó un beneficio en la taquilla para los equipos que visitó. América tuvo un gran impacto y lo seguirá teniendo en la medida en que los medios sigan dando una mayor difusión del torneo, con mayor propiedad y conocimiento”, dijo Marco Garcés, encargado del cubrimiento del América para el diario El País de Cali. El rendimiento deportivo también fue superlativo, sobre todo cuando equipos como Bogotá, Expreso Rojo o Barranquilla visitaron el estadio olímpico y mundialista Pascual Guerrero de Cali, para jugar ‘finales’, como si fuera el partido del ascenso, ante el fenómeno del América de Cali. “El impacto fue porque América potenció el Torneo, por ejemplo, cuando Valledupar le ganó, el ambiente en esa región del país fue casi un festival y por eso creció la fanaticada en la segunda categoría, no sólo en los otros 17 equipos, sino también en el mismo América, aportando un beneficio económico para los clubes que antes no existían”, reconoció Juan Camilo Gómez. Así mismo, clubes acostumbrados a jugar en primera, como Bucaramanga o Unión Magdalena, tuvieron un motivo adicional para salir del acomodamiento que traían en la segunda, para buscar un despertar para estar por delante del fenómeno del fútbol en la B. Y así se notó en la primera final, pues la gran afición del Ciclón Bananero de Santa Marta tuvo un nuevo aliento, reeditó una final como aquella de primera división en 1979 y aún sueña con dar el gran golpe del certamen: ser el primer campeón por delante del fenómeno americano. “La verdad la competencia ha sido más interesante con el América, porque es un equipo de mucha categoría que genera más importancia en la B. Aunque para nosotros no hubo televisión, sí fue impresionante cómo mostraron y difundieron los partidos del América, dándole importancia a la B”, afirmó el vicepresidente del finalista Unión Magdalena, Edmundo Emiliani. Así como River Plate en Argentina o Juventus en Italia, el descenso de un grande reactivó un fútbol que había perdido afición. Le dio nuevos ánimos a clubes acostumbrados a jugar con las gradas vacías y ahora potenció el campeonato en todos los aspectos deportivos, comerciales y económicos, algo que no podría generar otra cosa que el equipo rojo del Valle: El fenómeno del América de Cali.]]>